Página personal de Miguel García Mejía

"La búsqueda eterna de la Verdad, bajo la norma y guía de nuestra Conciencia"

Miguel Garcia Mejia On

Entre las muchas voces hebreo-bíblicas que se encuentran en las liturgias o rituales de la orden de la masonería nos ha llamado mucho la atención la que se emplea como palabra de pase, que debe dar el masón del grado de compañero antes de entrar al Templo, tanto por lo apropiado y significativo para el caso, como por la inexacta interpretación que le dan algunos escritores masónicos.
En primer lugar haremos notar que no debe decirse palabra de paso, sino de pase, pues consultando el diccionario de la Lengua Castellana, de la Academia, se notará la diferencia entre ambas voces; la última es la propia y conveniente.

Se dice, generalmente, que dicha voz de pase significa la carga, palabra divina o encargado de las palabras; y otros autores la traducen por numerosos como espigas de trigo. Pues bien, recurramos a las fuentes bíblicas, a los grandes levicones hebreos y caldeos, y aún en los siriacos y árabes, puesto que de dicha voz, su raíz, pertenece a casi todas las que se llaman lenguas semíticas. 

En el libro de los jueces, capitulo 12, versículo 5 y 6 se habla de una guerra que tenían los de Galaad con los de Efraim. Dice la Biblia en los antes mencionados versículos:" Y los Galaaditas tomaron los vados del Jordán a Efraim; y era que, cuando alguno de los de Efraim que había huido, decía, ¿Pasaré? Los de Galaad le preguntaban ¿Eres tu Efrateo? si el respondía, no; entonces le decía: ahora pues, di, "SHIBOLETH" y el decía "Siboleth" porque no podía pronunciar de aquella suerte, entonces le echaban mano, y le degollaban junto a los vados del Jordán y murieron entonces de los de Efraim cuarenta y dos mil.

Veamos si estos eligieron alguna palabra que además de su difícil pronunciación para los contrarios, era muy a propósito para aquel caso, el eframita al pretender atravesar el vado se hallaba en medio de la corriente o en la orilla, y esta circunstancia fue la que sugirió la palabra dicha a los Galaditas.
La verdadera significación de la voz hebrea SCHIBBOLETH según los diccionarios clásicos de la lengua por Simonis Winer y Gessenis, está dividida en dos acepciones. La primera significa corriente de agua y río. La voz SCHIBBOLETH procede de la raíz hebraica SCHABAL, que los mismos diccionarios dice que significa corrió, pasó, caminó hablando especialmente de aguas, deslizose corriendo.

Schibboleth en la segunda acepción, significa, "Spica", espiga y nada más.
En el Diccionario Caldeo se asienta "Schbbaltha", en el árabe "Schonbala" y en el Siriaco "Schibolath". Por muchas investigaciones que hagamos sobre la voz de que se trata, podemos asegurar que no se hallará en parte alguna más que lo que dejamos consignado, y siendo así, se notará fácilmente que no le conviene otra interpretación, y que no hay razón para decir CARGA. Sabidas con toda certeza las dos únicas acepciones de la voz SCHIBBOLETH, corriente de agua o río, y espiga, es racional suponer que fuese la primera acepción la que exigiesen al eframita, por cuanto éste se hallaba dentro del río o muy cerca de él; así como hubiera sido la de espiga al haber pretendido atravesar un sembrado que las tuviese. 

Muchas voces hebreo-bíblicas contenidas en nuestros rituales, fueron sacadas de este libro, pero de seguro que por su venerable antigüedad no pudiera haberse elegido otra más acertada como palabra de pase para nuestro segundo grado simbólico. Tanto en la adopción de esta como en la de otras muchas voces, se está conociendo que la Biblia ha sido el arsenal a donde se ha acudido para la formación de nuestras liturgias; y que sus primeros redactores fueron protestantes, que tienen aquel libro como su principal código religioso, exento de todo comentario, cualesquiera que sean los orígenes obscuros de nuestra orden, su existencia demostrable no se aleja mucho más allá de siglo XII, siguiendo en aumento hasta la Reforma de Lutero, de la cual fueron nuestros antepasados ardientes partidarios.

Se entiende por "palabra de pase" la que se pronuncia al dar los tocamientos y signos de reconocimiento en todos los grados masónicos, y es la única que autoriza para poder penetrar en los templos masónicos, siendo necesario además, para poder tomar parte en los trabajos estar en condiciones de poder dar la palabra sagrada.
Los aprendices no pueden tener palabra de pase, porque en Egipto, el iniciado en el primer grado permanecía tres años sin comunicarse con el mundo profano, y en caso de salir no podían ya volver a entrar. Al contrario, el iniciado en el segundo grado poseía una palabra de pase, porque tenia la facultad de poder salir y comunicarse con el mundo profano en ciertos días de la semana.

La palabra sagrada del grado de compañero significa firmeza y fuerza, pero principalmente ESTABILIDAD siendo esta última acepción la que aceptan los rituales del segundo grado, pues por sus acepciones anteriores, podían confundirse con el significado de la palabra sagrada del aprendiz "B", que también significa fuerza y cuya interpretación ritualística es la que le corresponde.
No obstante que, en masonería "J" se entiende litúrgicamente por ESTABILIDAD, nuestros hermanos, también la traducen por mi fuerza está en Dios.
Muchos escriben su segunda sílaba con "K", porque aunque en hebreo se escribe con "CH", y es su correcta ortografía, se pronuncia "K". Así pues, esta segunda forma es de pronunciación figurada, y tal vez se emplea para evitar que los hermanos que no poseen nociones del hebreo, la pronuncien mal.

Esta palabra se encuentra en varios pasajes de la Biblia, especialmente en el Génesis, I Crónicas XXIV, Ver. 17 y 1ª de Reyes, Capítulo 7, Ver 21. También se le haya en 1ª de Crónicas IX etc. En algunos otros pasajes dice JARIB y algunos lo confunden con JACIM, jefe de la 10ª familia sacerdotal.
En el grado de compañero se abre la Biblia en Amos, Capítulo 7, porque en los versículos 7 y 8 del anterior capítulo nos hablan claramente de plomada, alegoría de este grado.
PIEDRA ANGULAR:- También la encontramos descrita en la Biblia en el Salmo XCVIII, versículo 22 y se dice: "la piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza de ángulo".
En Isaías XXVIII, 16, se dice: "He aquí que yo fundo en Sión una piedra de fortaleza, de esquina, de precio, de cimiento estable".

Estas son unas cuantas indagaciones que sobre este grado he realizado; corresponde a tí querido hermano, masón, sin importar la calidad o jerarquía que dentro de nuestra Orden tengas, el seguir escudriñando, buscando, para así cada cual, entreguemos nuestros mejores esfuerzos para fortalecer el conocimiento de nuestra augusta institución.

V.·.H.·. Apolinar Saldivar Garza